El ministro de Producción y Trabajo ya puso en marcha un plan para contener las subas salariales de 2019 en línea con la ley de presupuesto

Aumento salarial del 23 por ciento y sin cláusula gatillo. Ese es el deseo oficial para las paritarias de 2019. Así lo manifestaron a LA NACION fuentes del Ministerio de la Producción y de la Secretaría de Trabajo que negocian con sindicatos y empresarios para exhibir algún caso testigo antes de fin de año.

La volatilidad salarial de 2018 todavía no terminó. Aún hay gremios que están en plena negociación, ya sea por la paritaria (ferroviarios, trabajadores del seguro) o el pago del bono de fin de año que habilitó el Gobierno a través de un decreto presidencial, cuyo cumplimiento ya se asume que no será total, según fuentes oficiales y gremiales.

En el Gobierno confían en que el año que viene la inflación esté más controlada. En la Secretaría de Trabajo ya trazaron la pauta de referencia en 23% y sin cláusula gatillo. Sin embargo, quien picó en punta fue María Eugenia Vidal. La gobernadora bonaerense cerró la semana pasada con uno de los gremios estatales (UPCN) una suba de 20% anual. El 16% se abonará el primer semestre y el 4% el segundo. En ambos tramos se contempla un compromiso de revisión, pero no con cláusula gatillo. Es decir, si la inflación es mayor, el ajuste no será automático, aunque abrirá una nueva instancia de negociación entre las partes.

En la CGT, en tanto, esquivan por ahora el debate salarial hasta no tener un panorama económico más claro. Aunque sí surgió un pedido casi unánime: que se imponga la cláusula gatillo. Lo plantearon desde los dirigentes gremiales más díscolos hasta los más cercanos al oficialismo. Posiblemente el martes próximo, en un encuentro de cierre de año en Azopardo 802, la central obrera lo exprese en un comunicado conjunto que cargaría con un tono de advertencia.

"No creo que las paritarias del año que viene bajen del 30% o 35%", pronosticó un integrante de la cúpula de la CGT que conserva lazos con el oficialismo. Otro dirigente, vinculado a la industria petrolera, reconoció que el 23% "puede ser un piso en la medida en que haya cláusula gatillo".

Dante Sica podría oficializar en los próximos días la designación del reemplazante de Jorge Triaca en la Secretaría de Trabajo. El candidato más firme es Lucas Fernández Aparicio, un funcionario que está bajo la órbita de Guillermo Dietrich, que es cercano a Marcos Peña y que tuvo experiencia como delegado gremial de UPCN en el Ministerio de Planificación Federal durante el kirchnerismo. Sica ya lo ungió informalmente hace dos semanas, cuando lo sentó en la mesa de negociación con los transportistas por los reclamos a partir del impuesto a las ganancias. El nombramiento de Fernández Aparicio se concretaría antes de fin de año.

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