Trabajadores esenciales Una ovación por noche: cómo les cambió la vida a los recolectores de basura

Trabajadores esenciales Una ovación por noche: cómo les cambió la vida a los recolectores de basura

Clarin - Algunos camiones se adecuaron para poder seguir operativos. La gente los aplaude y les agradece el esfuerzo

Rodolfo Pérez (53) tenía 21 años cuando se paró por primera vez en la fila para hacer una changa como recolector de residuos. Aquel día, y el siguiente, volvería a casa sin un peso. Pero con una recomendación del vigilador del predio: "Los muchachos cobran el miércoles. Venite el jueves: alguno falta seguro".
Ese jueves alguien faltó y Roberto debutó como cargador de uno de los camiones. Le encantó todo: correr por las calles, viajar colgado, el viento en la cara, el trato con los vecinos. A las dos semanas entró definitivamente a la empresa. Desde ese día no volvió a tener otro trabajo. Hoy dice que está en un momento histórico del oficio. "Uno tiene miedo", dice, por el COVID 19. "Pero siempre tuvimos presente que hacemos un trabajo esencial. Lo que siento por estos días es algo que no sé cómo explicar. Es como que hago algo...ayudo para que le ganemos a la pandemia", agrega, mientras su compañero se baja del camión. Rodolfo es chofer.
Con la cuarentena obligatoria decretada en buena parte del mundo, muchos de diarios internacionales publicaron sobre el rol de los recolectores de residuos en el día a día de la pandemia. El diario español 20 minutos publicó un informe sobre los dibujos y cartas que los niños de Madrid le dejaban a los recolectores de Madrid, en los contenedores. Globo TV, un canal de Brasil, informó sobre el mismo gesto de los niños de San Pablo para con sus recolectores. La corresponsalía en México de El País fue más allá: visibilizó a los cerca de 10 mil "voluntarios" que recogen la basura de las casas de DF a cambio de propinas.
En Buenos Aires hubo un video que se viralizó. Fue grabado en Vicente López: un camión de recolección frena en una de las cuadras del partido y, al bajar, los cargadores son ovacionados y aplaudidos por los vecinos. Hasta se bajó el chofer. Juntos, levantaron las manos como cuando los jugadores salen a la cancha y saludan a los hinchas.
En Argentina, en 1637, el Gobierno ordenó que los vecinos debían limpiar y barrer sus veredas. La basura se tenía que tirar los sábados, en el campo. El que la arrojara en la calle era penado por la ley. Un año después nacería la figura del barrendero público. En 1791 se disponen carretillas tiradas por caballos o mulas, para recoger la basura. Los primeros tachos de basura aparecerían en 1803. Ceamse nace en 1977, y se adopta la técnica del relleno sanitario para la disposición de los residuos sólidos urbanos. Y en 1980, en CABA, se inicia la operación del Servicio Público de Higiene urbana a cargo de Manliba. Para 2014, siempre en la Capital Federal, el 100 % de la ciudad está contenerizada.  
Más adelante la línea del tiempo tendrá un nuevo ítem que podría recordarse durante décadas. Será histórico, por el COVID 19. Lo explica Mario Chapal, uno de los responsables. Es herrero y trabaja en Aesa, una de las seis empresas prestadoras del Servicio Público de Higiene Urbana de la Ciudad. En las otras empresas debe haber otros herreros que se ocuparon de lo mismo. 
"Necesitábamos que los camiones tiraran agua hacia los costados. El tema es que debíamos arreglarnos solos; no había proveedores de materiales abiertos", cuenta Mario, que trabaja aquí desde 2002. Y sigue: "Hicimos regadoras laterales en muchas unidades. Por ahí largan cloro y eso mata al virus. Digamos que adecuamos cada camión para ayudar a la gente. Lo mismo con un camión del Gobierno: se lo adecuamos. También diseñamos e hicimos un pórtico: un arco para que cada camión sea desinfectado al llegar a la planta".