CGT

Pablo Moyano pateó el tablero: rechazó la reforma laboral y movilizará al Congreso junto a sectores duros

Cuando el Gobierno se disponía a darle las últimas puntadas a la reforma laboral aparecieron las primeras señales de resistencia. El movimiento lo encabezó Pablo Moyano quien salió a rechazar el acuerdo alcanzado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y la cúpula sindical

Por Juan Manuel Barca
Cuando el Gobierno se disponía a darle las últimas puntadas a la reforma laboral aparecieron las primeras señales de resistencia. El movimiento lo encabezó Pablo Moyano quien salió a rechazar el acuerdo alcanzado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y la cúpula sindical el día previo, y anunció una movilización prevista para el día en que el proyecto se trate en el Senado. Pero también surgieron otros síntomas de tensión.
Se equivocó el Ministerio de Trabajo (al anunciar un acuerdo), vamos a exigir de acá hasta que se trate en el Senado que se eliminen todos los artículos perjudiciales para el trabajador y el día que se trate vamos a movilizar para que no ocurra otra Banelco, advirtió este jueves por la tarde Moyano, secretario gremial de la CGT en el salón Felipe Vallese de la central obrera, colmado de trabajadores de camioneros, textiles, curtidores, gráficos, textiles y cooperativistas.
El sindicalista arrojó la bomba durante un acto convocado por el propio camionero donde estrenó la alianza de sindicatos y movimientos que venía tejiendo para enfrentar el modelo económico de Cambiemos. Pero además se mostró junto a figuras allegadas al Papa Francisco como el director de la Academia de Ciencias Pontificia del Vaticano, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo y el legislador porteño de Bien Común, Gustavo Vera, quien acusó a la esposa de Mauricio Macri, Juliana Awada, de poseer talleres textiles con trabajo esclavo.
En su discurso, Moyano consideró que el Ministerio de Trabajo se apresuró el miércoles al difundir que había llegado a un entendimiento con la central obrera. No hubo acuerdo, disparó. Se sacaron artículos que golpeaban a los trabajadores, como lo de la responsabilidad solidaria, las horas extra en las indemnizaciones y el banco de horas, pero no alcanza, aseguró el también secretario adjunto de Camioneros.
A pedido de los sindicalistas, Triaca limitó el alcance de las facilidades para tercerizar, al excluir al transporte de carga, un punto que atacaba directamente el poder de fuego de los camioneros. Volvió a incorporar las horas extra y comisiones a la base de cálculo de las indemnizaciones por despido (no así aguinaldos, premios y beneficios). Y quitó del texto el banco de horas, entre otros puntos.
Junto a Moyano, también participaron del acto el titular de la Federación Gráfica Bonaerense, Héctor Michetti y el del Sindicato de Obreros Curtidores, Walter Correa. Ambos gremios integran la Corriente Federal de Trabajadores, liderada por el bancario Sergio Palazzo, el primero en salir a rechazar el proyecto de reforma laboral que el Gobierno filtró sin presentarlo hasta el día de hoy de manera oficial.
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Como parte de sus gestos de endurecimiento, el camionero participará el próximo lunes del plenario que realizará la corriente de Palazzo y acompañará las medidas de fuerza que defina ese espacio, por fuera del Consejo Directivo de la CGT y que en las elecciones apoyó la candidatura de Cristina Kirchner. El otro dirigente que asistió a Azopardo fue Christian Miño por la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), un desprendimiento del Frente Milagro Sala que intentó aglutinar una pata barrial K como contrapeso del triunvirato piquetero.
Con todo, la reacción de Moyano no sorprendió en la cartera laboral. Allí lo leyeron más bien como una acción aislada. Se cortó solo, explicaron a iProfesional. El Gobierno modificó en las últimas horas varios de los artículos de la reforma laboral que impactaban sobre la Ley de Contrato de Trabajo para obtener el respaldo del sindicalismo peronista y enviar el lunes el proyecto al Congreso, donde deberá sortear a la oposición y a los gobernadores díscolos.
Pese a las concesiones que hizo a la CGT, en la cartera evalúan que lograron preservar lo central de la reforma laboral, que además del blanqueo apunta a reducir el costo de contratación y despido. Triaca anunció el acuerdo este jueves por la tarde en el predio de la Rural, al cierre de la Conferencia para la Erradicación del Trabajo Infantil que congregó a funcionarios, sindicalistas y empresarios de todo el mundo.
En ese marco, el presidente Mauricio Macri intentó llevarse la foto con la primera plana de la CGT y las 62 organizaciones, pero no pudo cumplir del todo con su cometido. Del triunvirato solo estuvieron Héctor Daer y Carlos Acuña, y de la mesa chica, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez. Faltaron los gordos, el moyanismo y los metalúrgicos.
Tanto Daer como Rodríguez sostuvieron ayer que el principio de acuerdo sellado con Triaca el miércoles no afectaba en lo sustancial a la legislación laboral. El triunvirato había anunciado la semana pasada que no aceptaría ningún cambio a la Ley de Contrato de Trabajo. Sin embargo, en la semana fueron matizando esa postura. El metalúrgico Francisco Barba Gutierrez, en cambio, pasó de la aceptación al rechazo parcial luego de que le llegara una nueva versión el jueves a última hora.
No fue la única fisura. Cerca de Triaca reconocieron que el miércoles también se vivió un momento de tensión durante la reunión que mantuvo el ministro de Trabajo y sus asesores con la mesa chica de la central obrera. Jorge Solá quiso tensar la cuerda cuando ya estaba todo acordado, dijeron en la cartera laboral al referirse al secretario de prensa de CGT y uno de los representantes moyanistas.