CGT

Homenaje al líder sindical José Ignacio Rucci

La secretaria gremial de CGT y los intendentes peronistas recordarán a José Ignacio Rucci.. La cita se dará lugar a partir de las 13 del viernes próximo en el Salón Felipe Vallese del histórico edificio de Azopardo 802

 Una vida comprometida truncada por un asesinato impune

José Ignacio Rucci nació en el año 1924 en Santa Fe. De orígenes muy humildes, viajó a la Capital Federal sin dinero y, luego de algunos empleos, comenzó a trabajar en la "Ballester-Molina" -una fábrica nacional que producía armas- donde se inició en su oficio de metalúrgico, época en que conoce a Hilario Salvo, dirigente de peso de la recientemente creada Unión Obrera Metalúrgica -UOM.

Cuando se produjo el golpe cívico-militar que en setiembre del año 1955 derrocó al Presidente Juan Domingo Perón, Rucci era el conductor de un grupo importante de la Compañía Argentina de Talleres Industriales y Anexos; se sumó a la Resistencia Peronista y su personalidad comenzó a cobrar relevancia.

A comienzos de 1960, llegó a desempeñar la secretaría de Prensa de la UOM pero renunció a ese cargo por encontrarse en contraposición con la línea política que quería imponer Augusto Timoteo Vandor, quien por entonces era el secretario general de la organización. Luego fue electo como titular de la CGT con un claro objetivo: "nada sin Perón", y se destacó como uno de los promotores más importantes del regreso al país del líder político exiliado en España.

Trabajó activamente para que se firmara entre la CGT, la CGE y el Ministerio de Economía el acta de compromiso nacional conocido como "Pacto Social" y llegó a afirmar: "Yo sé que con esto estoy firmando mi sentencia de muerte, pero como la Patria está por encima de los intereses personales, lo firmo igual".

Dos días más tarde de que en las elecciones nacionales triunfara la fórmula Perón-Perón, Rucci pasó la noche del 24 de septiembre de 1973 en una vivienda de la calle Avellaneda Nº 2953 y al mediodía del martes 25 cuando cruzaba la calle recibió una impresionante balacera proveniente de casas vecinas, por lo que murió en el acto. A cuarenta años los responsables en ningún momento reconocieron de manera pública el asesinato del líder sindical e incluso coexisten diferentes hipótesis sobre la autoría. El propio Perón afirmó en el velorio: "Me mataron un hijo", "estos balazos fueron para mí, me cortaron las patas".