El Gobierno pide moderación a la CGT mientras Moyano agita amenaza de paro

Por canales informales, funcionarios macristas buscaron tranquilizar la inquietud sindical por la trepada del dólar y la negociación con el Fondo. El moyanismo marchó por tarifas

La conducción de la CGT reaccionó críticamente a la decisión del presidente Mauricio Macri de acudir al Fondo Monetario Internacional para obtener un préstamo que permita al Gobierno capear la convulsión que atraviesa el mercado financiero. Los acuerdos con el FMI "son sinónimo de flexibilidad de las leyes laborales, más pobreza y sometimiento político", denunció la central obrera a través de un pronunciamiento que difundió ayer por la mañana.
La advertencia sindical y la posibilidad de que pueda traducirse en una escalada de confrontación contra el Ejecutivo, llevó inquietud a la Casa Rosada que ayer mismo activó un canal de diálogo para prevenir una eventual ofensiva gremial en medio del complicado escenario económico y financiero. Así, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, encabezaron una ronda de charlas informales con al menos tres referentes de primera línea cegetista para intentar llevar tranquilidad respecto de los objetivos de la negociación con el FMI y a la par reclamar prudencia y moderación a la dirigencia sindical ante la coyuntura.
En esas conversaciones, además, ambos funcionarios garantizaron a sus interlocutores gremiales que el pedido de asistencia financiera al Fondo no se traducirá en un compromiso de parte del Gobierno para implementar nuevas políticas de ajuste, según confiaron fuentes gubernamentales y gremiales consultadas por El Cronista. "Nos dijeron que no van a aceptar nada, ninguna imposición del Fondo, que no va a cambiar nada", deslizó uno de los voceros. Y comentó que, sin embargo, desde la dirigencia gremial "no se asumió ningún compromiso de nada". Al contrario, los sindicalistas transmitieron su preocupación por los efectos de algunas medidas económicas, como la suba de las tarifas y el impacto de la inflación en los salarios, y reprocharon el envío al Senado de los proyectos de reforma laboral sin haber sido consensuados con la entidad gremial.
El gesto de los funcionarios de reactivar los contactos con la dirigencia gremial de posición más dialoguista fue un correlato directo de la inquietud que genera puertas adentro de la Casa Rosada la ofensiva del líder camionero Hugo Moyano, que ya amenaza con un paro nacional si Macri veta la ley alentada por la oposición para congelar el aumento de tarifas.
Justamente ayer, en medio del debate del proyecto en la Cámara de Diputados, las organizaciones sindicales que responden al moyanismo se movilizaron hasta el Congreso junto a un grupo de dirigentes e intendentes del PJ bonaerense. "Venimos a apoyar a los legisladores de la oposición porque tenemos que ponerle un freno a los tarifazos. Nos oponemos al acuerdo con el FMI y rechazamos la reforma laboral", advirtió Pablo Moyano, número dos de Camioneros, en un breve discurso durante la movilización.
De la protesta participaron referentes de los gremios Ceramistas, Udocba, Canillitas, Custodios, Bioquímicos, Peajes, SOMU y Municipales de Vicente López, entre otras, que se mezclaron con las columnas de diversos intendendes bonaerenses del PJ, como Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo), Ariel Sujarchuk (Escobar), Ricardo Casi (Colón), Mario Secco (Ensenada) y Juan Ignacio Ustarroz (Mercedes). La comitiva de jefes comunales que respaldó la estrategia de los bloques opositores para dar marcha atrás con la suba de tarifas también incluyó a Fernando Gray (Esteban Echeverría), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Gustavo Arrieta (Cañuelas) y Andrés Watson (Florencio Varela), entre otros.