Palazzo: "Hay una campaña de hostigamiento hacia el sindicalismo"

Integrante de los sectores más críticos del movimiento obrero, Sergio Palazzo visitó la redacción de El Cronista. El titular de la Asociación Bancaria se refirió a la caliente actualidad del sindicalismo con la CGT

ante un contexto de fractura, a la tirante relación que mantiene parte del sector con el Gobierno nacional, a la marcha del 22 de febrero de la que será parte, y a las expectativas ante la discusión por paritarias que llevan adelante su gremio en particular, y el resto de los sindicatos.
¿Qué posición tiene sobre la movilización del jueves 22?
Vemos auspicioso que diversos sectores del Consejo de la CGT hayan adoptado un criterio de confrontación con este modelo político, económico y social. Creemos que hay que dar señales al Gobierno de que no estamos dispuestos mansamente a aceptar cada decisión que se tome en contra de los derechos de los jubilados, de los trabajadores, y cuando se avanza sobre organizaciones sindicales como método de chantaje para que no expresen su descontento social. Por eso, vamos a acompañar la marcha del 22
¿El 22 es un inicio, entonces?
Es la piedra basal de la confrontación desde el movimiento obrero y desde la articulación de la protesta social contra este Gobierno.
¿Qué pasa con sectores independientes, como los "Gordos", que no movilizarán contra el Gobierno?
Mi opinión no es de las mejores respecto a ese sector. Creo que una vez más priorizan cuestiones de agenda de su propio sindicato y no el bien común de los trabajadores. Estuvieron ausentes para defender los intereses de compañeros que ven cómo se depreda su poder adquisitivo, o cuando se produjo el despojo inhumano e insensible del Poder Ejecutivo a los jubilados cuando provocaron una rebaja del haber.
¿Hay una campaña oficial contra Moyano?
Hay una campaña y un hostigamiento del Gobierno hacia todos los dirigentes sindicales y organizaciones que no acompañan sus políticas. Está claro que es un Gobierno que orquesta el ataque por diversas formas a dirigentes que tienen posición de confrontación con ellos.
¿Estamos ante una fractura de la CGT?
Nunca estuvo unida. Desde la propia creación del triunvirato hubo posiciones que no resultaron unánimes en la cgt, salvo la marcha del 29 de abril de 2016, que se hizo por la ley antidespidos. Nunca hubo unidad plena. Hoy se pone sobre superficie que hay un sector que negocia con un Gobierno que ataca trabajadores, y que hay otros sectores que siempre estuvimos en contra.
¿Qué pudo hacer que no hizo la CGT en estos dos años de gestión del macrismo?
Debió haber articulado la protesta social con efectividad para controlar y detener las políticas de ajuste de este Gobierno. El principal error fue dejar que el día del tratamiento de la reforma previsional cada organización hiciera lo que le pareciera. Vos sos la autoridad del movimiento obrero, vos sos el que tenés que conducir.
Hubo protestas que terminaron con incidentes y jugaron en contra de la CGT. Después de ahí el respaldo que tenía se licuó
Nadie puede esgrimir que el diálogo con el Gobierno haya sido fructífero. Cuando no aceptás su discurso terminás siendo enemigo, desestabilizador, o pretendés que le vaya mal. Si vos estás a cargo del movimiento obrero, no podés esgrimir avances y sólo son retrocesos, es porque no diste la pelea que te pidieron los compañeros. En algún momento se generó la división que se provocó ahora.
¿Eso es porque la cúpula es de tres? ¿O hubiera pasado lo mismo con un solo dirigente?
Eso tiene que ver con que el movimiento obrero no tiene una propuesta clara. Y de repente, el Gobierno te convoca a una mesa de diálogo y terminás discutiendo un programa de un gobierno de derecha.
¿Lo defraudó Macri en estos dos años de gestión?
No, porque nunca lo voté y porque sabía lo que iba a hacer.
¿No tenía expectativas?
No, porque siempre fue muy claro. Macri tiene un poder de comunicación fenomenal. Convence de que todo lo que pasa es inevitable y no es así. En el proceso electoral decía: "vamos a sincerar tarifas". Era un tarifazo. Dijo: "Vamos a levantar el cepo al dólar". Todo el mundo sabía que venía una devaluación. Nadie puede imputarle a Macri que no deje entrever, al menos, que era lo que pensaba hacer. Ahora cada uno tiene que hacerse cargo de lo que votó.
¿Qué escenario en general imagina para las paritarias?
De muchísima conflictividad. No acertaron con la inflación del 1%%. Difícilmente le podamos creer que los números de inflación sean los que dicen. La pauta para discutir es la inflación pasada, del 25%. Estamos en el mismo escenario del año pasado, cuando dijeron que iba a ser entre 12% y 17% y terminó siendo 24,8%. Si ahora te dicen 15%, tenés que hacer la misma cuenta. El margen de error es de un 70%.
¿Y la paritaria bancaria?
Está absolutamente trabada. El poder financiero siempre quiso perjudicar a los trabajadores bancarios en sus derechos y salarios. Hoy tienen una sociedad perfecta con el Estado para establecer una lucha muy desigual. Tenemos dos poderosos enfrente, atacándonos, pero igual nos tenemos confianza. Somos un gremio con protagonismo, que no es fácil de arriar. En materia salarial, sin gatillo hay que discutir sobre la inflación del año pasado, y con gatillo nuestras estimaciones superan el 20%.
¿Habrá medidas de fuerza?
.Durante febrero no vamos a ir ni con marchas, ni con asambleas. Vamos a empezar con paros contundentes de 24 horas. El primero lo definirá el plenario de mañana (por hoy) (NdR: se estima que será el viernes 9).
¿Qué opinión tiene sobre la situación de Jorge Triaca?
He visto que muchos espacios le pidieron la renuncia al ministro. Yo no me sumo porque soy respetuoso del voto popular que instaló a un Presidente de la Nación. Ese Presidente es quien elige a sus colaboradores. Él sabrá si está dispuesto a sostener a un ministro que le genera tanto costo político por una actitud.
¿La reacción del Gobierno de apartar de sus cargos a los familiares de los ministros tiene que ver con el caso Triaca?
Es una operación mediática y marketinera de Macri. En medio de una suba descomunal de los servicios públicos, impulsa el proyecto de los familiares, que tiene por objeto desviar la atención. Es parte de la falsa moral de este Gobierno.
¿La política se debe una autocrítica de por qué Macri llegó al poder?
Lo primero que tenemos que admitir es que perdimos una batalla cultural. Que haya habido compañeros nuestros, sin recursos, que terminaron votando a Macri es por una consecución de fallas que hemos tenido todos, los movimientos sociales y la clase política.
¿Y el sindicalismo, ante los casos de corrupción, hace un mea culpa?
Cuando hay un hecho de corrupción acreditado por la Justicia no tenemos que tener una actitud corporativa. Yo no puedo sostener un criterio de defensa de compañeros que no pueden justificar por qué tienen 10 Ferrari y 42 Porsche. No lo voy hacer. Pero también el Gobierno busca hechos chiquitos en magnitud para después, enmarcados en ellos, apuntar contra todo el sindicalismo.

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