Allí estaba Moyano y no muchos más defendiendo lo que quedaba de dignidad, otros sindicalistas se dedicaron a opinar como ricos que son…
Somos una sociedad sin sector empresario, hay ricos y herederos, gerentes extranjeros y brutos con plata, pero eso que se llama burguesía industrial murió con Frigerio y con Gelbard, los que sobreviven están soñando con vender.
Eso duplica la responsabilidad del sindicalismo, lo deja solo frente al Estado y algún abogado de las empresas contratado para gritar que todo aumento es exagerado. En algunos países el liberalismo es una ideología; aquí, un refugio para la mezquindad.
El peronismo nos dejó la justicia social, el voto femenino, el aguinaldo y los sindicatos, y una izquierda que nunca logró nada y grita que todo es poco y una derecha retrógrada a la que todo le parece demasiado. Son las dos alas del partido de los gorilas.
El sindicalismo es peronista en su mayoría, por algo expresa a los trabajadores. Hugo Moyano es más que un sindicalista, es el símbolo de la lucha contra la decadencia y la entrega de la década del 90, ese suicidio colectivo que no recuerda demasiados héroes defendiendo lo nacional. Eso obligaría al silencio de muchos ininputables que tienen el pasado hipotecado.
Es en los 90 donde debemos hallar la coherencia y lucidez de cada uno, aquel camino al precipicio de 2001 que parecía fruto de un error solitario y era tan sólo el adelanto de una crisis de los pueblos saqueados por los poderes financieros. Momento en el que el actual oficialismo participó con convicción de la privatización de YPF, de la mayor humillación y entrega que sufrió nuestra agredida sociedad.
Allí estaba Moyano y no muchos más defendiendo lo que quedaba de dignidad, otros sindicalistas se dedicaron a opinar como ricos que son, demasiados políticos participaron del suicidio colectivo y negocio personal de cambiar el patrimonio nacional por más deuda y muchos de ésos siguen jugando hoy de oficialistas. La lista de menemistas conversos es enorme.
El sindicalismo es la expresión de la defensa de los intereses de los trabajadores, siempre hubo y habrá sindicalistas que defienden sus intereses personales, la obsecuencia al poder de turno es un mal que abarca todos los espacios de la sociedad.
Hoyla CGTes un elemento esencial del poder nacional, muchos opositores discuten ideas, el movimiento obrero debate el tema central del poder político, no acepta el dibujo de la inflación oficial, exige aumentos que les mantengan la dignidad a los obreros.
Seguimos siendo una sociedad enamorada del personalismo, en el gobiernola Presidentase impone en soledad, en el sindicalismo Hugo Moyano por personalidad y solidez de su estructura sindical no tiene quien lo suceda, y si la cofradía de alcahuetes siempre de turno logra desplazarlo nos habremos quedado sin CGT y con una dispersión de conflictos gremiales mucho más peligrosa que la actual pulseada.
El Gobierno, en su desmesura de eternidad, adelanta debates y de tanto soñar el mañana termina debilitando su propio presente. Los votos fueron demasiados para consolidar un gobierno democrático pero no fueron suficientes para intentar destruir a la oposición. Uno puede imaginar las reflexiones de un Menem frente a tantos conversos: los poderosos suelen ser pasajeros y los grandes alcahuetes sobreviven a todas las pestes.
Enfrentar a Moyano es el triunfo de sectores no peronistas y hasta un poco gorilas que cobran vigencia en el tumulto político que todo personalismo exagerado genera. El supuesto modelo al que tributan está lejos de definir sus bases y políticas esenciales.
No sabemos si avanzar contra Moyano y Scioli es expresión de fortaleza o principio de fractura en la fuerza propia. La gran pregunta es: ¿quien cambió, el Gobierno o Moyano?
El poder del Gobierno es desmesurado frente a la oposición, donde el no peronismo parece incapaz de generar una alternativa. La estructura sindical se impone solitaria en su intento de revivir al peronismo, es allí donde Hugo Moyano defiende los intereses de los trabajadores y expresa a los peronistas sobrevivientes.
Me siento expresado por Hugo Moyano.
*Militante justicialista.
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